10 de septiembre de 2021, Universidad ISEP

Dislexia, conocimiento e intervención

Se calcula que un 10% de los alumnos tienen dislexia. Aun así, la cifra subiría peligrosamente si se detectase con mayor acierto, ya que la inmensa mayoría de casos pasan por alumnos vagos, despistados y desmotivados.

Alumnos con dificultades para leer correctamente, con fluidez, omisiones, faltas de ortografía, dificultades con los grafemas y fonemas, despistes, no saber los días de la semana, no aprende las tablas de multiplicar, etc. Profesores que no saben identificar los indicadores de la dislexia, alumnos desmotivados y con baja autoestima y unos padres preocupados y desorientados.

Desafortunadamente, son situaciones que se repiten en el día de día de nuestras aulas. Se calcula que un 10% de los alumnos tienen dislexia. Aun así, la cifra subiría peligrosamente si se detectase con mayor acierto, ya que la inmensa mayoría de casos pasan por alumnos vagos, despistados y desmotivados.

¿Qué es la dislexia?

Basándonos en la definición de la Asociación Internacional de Dislexia (IDA, 2002; Lyon, Shaywitz y Shaywitz, 2003), es una Dificultad Específica de Aprendizaje (DEA) de origen neurobiológico, caracterizada por la presencia de dificultades en la precisión y fluidez en el reconocimiento de palabras (escritas) y por un déficit en las habilidades de decodificación (lectora) y deletreo. A consecuencia de la dislexia, estos alumnos presentan dificultades en la comprensión lectora, faltas de ortografía, poca fluidez lectora por lo que tienen problemas con el lenguaje escrito y oral.

No obstante, tienen un desarrollo acorde a su edad ya que otras habilidades cognitivas se desarrollan con normalidad teniendo un Coeficiente Intelectual acorde a su población y edad. Respecto a la memoria de trabajo, no presentan dificultades en la memoria a largo plazo, pero sí en la memoria a corto plazo, por lo que tienen dificultades en las matemáticas (cálculo, aprender las tablas de multiplicar, días de la semana, etc.).

Dislexia y fracaso escolar

Desafortunadamente, muchos de los alumnos con dislexia no reciben la intervención psicopedagógica ni logopédica necesaria para rehabilitar sus dificultades y seguir avanzando en su aprendizaje motivados y con buena autoestima. Muchos de ellos pasan desapercibidos, por lo que se les evalúa igual que al resto de sus compañeros y no reciben la intervención basada en sus necesidades educativas. Estos alumnos tienen bajo autoconcepto, piensan que no valen para estudiar, muchos abandonan sus estudios o terminan la enseñanza básica y dejan de estudiar.

En este punto, es vital tomar conciencia y formarse en el conocimiento la dislexia. Los psicopedagogos y los logopedas que trabajamos con alumnos tenemos que saber detectar la dislexia, qué pruebas estandarizadas se utilizan y cómo hacer una intervención educativa acorde a las necesidades del alumnos. De la misma manera, el profesorado tiene que recibir la formación necesaria para saber identificar los indicadores de la dislexia y saber derivar al psicopedagogo o al logopeda.

Es importante explicar a la familia qué es la dislexia de su hijo y saber trasmitirles tranquilidad y esperanza, ya que, un alumno con dislexia es capaz de seguir el mismo proceso de aprendizaje que el resto de sus compañeros, terminar los estudios con un buen perfil profesional y tener buena autoestima y motivación. Eso sí, siempre que se respete su diversidad, se adecuen las pautas educativas necesarias y reciba el apoyo escolar, psicopedagógico y familiar.