{"id":8263,"date":"2018-01-14T10:59:42","date_gmt":"2018-01-14T09:59:42","guid":{"rendered":"https:\/\/www.isep.es\/?p=8263"},"modified":"2024-07-18T18:18:32","modified_gmt":"2024-07-18T18:18:32","slug":"rituales-terapeuticos-de-despedida-el-duelo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/universidadisep.com\/mx\/psicologia-clinica-y-bienestar\/rituales-terapeuticos-de-despedida-el-duelo\/","title":{"rendered":"Rituales Terap\u00e9uticos de Despedida: el Duelo"},"content":{"rendered":"<p>Al hablar de <strong>duelo<\/strong>, lo primero que pensamos es en una <strong>p\u00e9rdida irreparable<\/strong>. Por ello, uno de los factores que puede traer complicaciones en este proceso es la ausencia del entierro tradicional y de <strong>rituales de duelo<\/strong> bien desarrollados. <!--more--><\/p>\n<h2>\u00bfPara qu\u00e9 sirve un ritual de duelo?<\/h2>\n<p>Tradicionalmente, los <strong>rituales de duelo<\/strong> ayudaban a las personas a realizar el duelo, proporcion\u00e1ndoles una estructura socialmente aceptada en la cual pod\u00edan y deb\u00edan dirigir temporalmente toda su atenci\u00f3n hacia el difunto, declarando as\u00ed la muerte de \u00e9ste y <strong>aceptando sus consecuencias<\/strong>.<\/p>\n<h2>\u00bfQu\u00e9 es un ritual terap\u00e9utico de despedida?<\/h2>\n<p>Cuando <strong>no<\/strong> existen los <strong>rituales de duelo<\/strong> tradicionales o \u00e9stos son inadecuados, los <strong>rituales terap\u00e9uticos de &#8220;despedida&#8221;<\/strong> proporcionan a la persona una oportunidad para resolver su duelo. Se emplean tanto en el <strong>s\u00edndrome de duelo conflictivo<\/strong> (la persona emplea el duelo como excusa para no vivir la vida que le corresponde), como en el <strong>s\u00edndrome de duelo inesperado<\/strong> (la persona fallece de forma imprevista por alg\u00fan accidente, desastre natural, etc.) (Parkes y Weiss, 1983, cp. Van der Hart y Frits, 1991).<\/p>\n<p>Palazzoli y col. (1974, cp. Van der Hart y Frits, 1991) describen el ejemplo de una ni\u00f1a de dos a\u00f1os y medio a quien sus <strong>padres<\/strong> no le hab\u00edan explicado que su hermano hab\u00eda nacido con serias dificultades, ni que hab\u00eda muerto seis meses m\u00e1s tarde. Sin embargo, <strong>su hija<\/strong> parec\u00eda reaccionar a esto dejando de comer. Los <strong>terapeutas<\/strong> dieron instrucciones a sus padres para que le hablaran de su hermano y de la muerte de \u00e9ste y, <strong>juntos<\/strong>, enterraran en el jard\u00edn alguna de sus ropas y plantaran un \u00e1rbol en la sepultura. Este <strong>ritual terap\u00e9utico<\/strong> fue una experiencia conmovedora, no solo para la ni\u00f1a sino tambi\u00e9n para los padres, dando como <strong>resultado la desaparici\u00f3n inmediata de los s\u00edntomas<\/strong>.<\/p>\n<h2>Las terapias de duelo en adultos<\/h2>\n<p>Pensando que este m\u00e9todo pod\u00eda emplearse tambi\u00e9n en adultos, Van de Hart (1987) comenz\u00f3 a aplicar de forma sistem\u00e1tica rituales en las <strong>terapias de duelo<\/strong> en una <strong>unidad de psiquiatr\u00eda comunitaria<\/strong>; generalmente en personas con demandas psiqui\u00e1tricas relacionadas con un <strong>duelo cr\u00f3nico<\/strong> no resuelto. Dicha <strong>t\u00e9cnica de duelo<\/strong> se concibe como una forma de despedida. Este tipo de rituales se formalizan en actos simb\u00f3licos a trav\u00e9s de los cuales el cliente puede despedirse de la persona desaparecida.<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de las <strong>modalidades de terapia de duelo<\/strong> son tratamientos intensivos, con frecuencia de varias sesiones semanales (Ramsay, 1977 y Volkan, 1981). Por el contrario, la terapia que incluye los rituales de despedida comienza con al menos <strong>una sesi\u00f3n por semana con el terapeuta<\/strong>, pero posteriormente, el \u00e9nfasis se sit\u00faa en el trabajo que el paciente ha de hacer en casa y las sesiones terap\u00e9uticas se dedican a consultas y a evaluar el progreso.<\/p>\n<h2>Fases del ritual terap\u00e9utico de despedida<\/h2>\n<p>Los <strong>rituales terap\u00e9uticos de despedida<\/strong> se componen de tres fases: 1) preparaci\u00f3n, 2) reorganizaci\u00f3n, y 3) finalizaci\u00f3n. Despu\u00e9s se puede hacer una ceremonia conmemorativa.<\/p>\n<p>Como en otros m\u00e9todos terap\u00e9uticos, la <strong>evaluaci\u00f3n y el diagn\u00f3stico<\/strong> han de preceder a la <strong>terapia de duelo o a los rituales terap\u00e9uticos de despedida<\/strong>. Debe haber un contrato preliminar al tratamiento en el que todos est\u00e9n de acuerdo. En terapia, la elecci\u00f3n del ritual debe basarse en una evaluaci\u00f3n adecuada tanto de las <strong>quejas del paciente<\/strong>, como de su entorno (pareja, familia, amigos, etc.). Es importante establecer si el paciente es el \u00fanico miembro de la familia con <strong>problemas de duelo<\/strong> o si toda la familia est\u00e1 sufriendo un duelo no resuelto. En el \u00faltimo caso, es m\u00e1s apropiada la<strong> terapia familiar<\/strong>, en la cual tambi\u00e9n se emplean los rituales (Gelcer, 1983, cp. Van der Hart y Frits, 1991). Si en la familia existen otras tensiones, relacionadas o no con la p\u00e9rdida, como norma nos debemos centrar primero en &#8220;el pasado&#8221;, es decir, el <strong>duelo no resuelto<\/strong>, y pedir que el c\u00f3nyuge y\/o la familia apoyen y cooperen en este recuerdo. La <a href=\"https:\/\/isep.com\/mx\/curso\/maestria-en-psicologia-clinica-y-de-la-salud\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><strong>formaci\u00f3n en psicolog\u00eda cl\u00ednica y de la salud<\/strong> <\/a>es indispensable para que como <strong>psicoterapeuta<\/strong> apliques en <strong>terapia las tres fases de los rituales terap\u00e9uticos de despedida<\/strong>.<\/p>\n<h3>Fase preparatoria de despedida<\/h3>\n<p><u>E<\/u>n esta fase, el paciente expone su p\u00e9rdida de forma poco estructurada. El <strong>terapeuta<\/strong> le explica c\u00f3mo la realizaci\u00f3n de un <strong>ritual de despedida<\/strong> podr\u00eda ayudarle a <strong>resolver su duelo<\/strong>. Es importante asegurarse de que el paciente est\u00e1 bien motivado para el ritual, ya que \u00e9ste ser\u00e1 una ardua tarea emocional y requerir\u00e1 un gran esfuerzo. No solo <strong>puede desencadenar emociones intensas hacia el difunto<\/strong>, sino que la persona puede debatirse entre la esperanza y el des\u00e1nimo. La familia, a la que se ha pedido apoyo y colaboraci\u00f3n, debe ser informada de estas cuestiones. Durante esta fase, se puede <strong>estimular a los miembros de la familia<\/strong> a que hablen entre s\u00ed sobre la p\u00e9rdida, quiz\u00e1 <strong>con la gu\u00eda del terapeuta<\/strong>. La fase preparatoria termina con un contrato definitivo, que especifica los <strong>acuerdos de terapeuta y paciente<\/strong> sobre el <strong>ritual de despedida<\/strong> y la naturaleza de su trabajo conjunto. La persona, una vez realizada esta tarea, tendr\u00e1 al menos una sesi\u00f3n por semana con el terapeuta.<\/p>\n<h3>Fase de reorganizaci\u00f3n de la despedida<\/h3>\n<p>Durante esta fase se lleva a cabo la mayor parte del <strong>trabajo sobre el duelo y otras experiencias traum\u00e1ticas<\/strong>. Cuando este proceso comienza, la mayor\u00eda de las personas presentan un incremento de sue\u00f1o sobre el difunto y el pasado. Normalmente, el proceso alcanza su punto m\u00e1s bajo en lo que al <strong>estado mental del cliente<\/strong> se refiere. Este experimenta un estado de <strong>profunda desesperaci\u00f3n y depresi\u00f3n<\/strong> cuando se da cuenta de que el significado de su existencia no puede continuar proviniendo del difunto y que tendr\u00e1 que desligarse de los v\u00ednculos que lo mantiene unido, o al menos conceder a la persona muerta un lugar menos central en su vida. Como carece de una nueva perspectiva u objeto del que derivar un significado, <strong>en algunas ocasiones, puede desear poner fin a su propia vida<\/strong>. En ciertos casos, para que el paciente salga de este impase sin sufrir da\u00f1os, <strong>se necesita un apoyo extra del terapeuta<\/strong> en forma de contacto m\u00e1s frecuentes, explicaciones del proceso y en ocasiones medicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Durante esta fase, el paciente sigue ciertas reglas que separan el <strong>per\u00edodo de duelo de la vida &#8220;normal&#8221;<\/strong>. Estas reglas, cuyo origen se encuentra en la tradici\u00f3n jud\u00eda (Lamm, 1969, Herman y col, 1987, cp. Van der Hart y Frits, 1991), tambi\u00e9n puede beneficiar a los no jud\u00edos. Por ejemplo, la persona puede encender una vela cada d\u00eda o cada noche, abstenerse de beber alcohol y de comer carne, de participar en fiestas o celebraciones, y renunciar a diversos lujos o placeres, tener relaciones sexuales, ir a la peluquer\u00eda, etc.<\/p>\n<p>Para poner en marcha el <strong>proceso de duelo<\/strong> o alentarlo despu\u00e9s, el <strong>terapeuta<\/strong> pide al paciente que escoja un objeto que simbolice su relaci\u00f3n con el difunto. El paciente da uno o varios de \u00e9stos al <strong>terapeuta<\/strong> para que los guarde. Despu\u00e9s, se pide que se relacione con los objetos de forma diferente; por ejemplo, coloc\u00e1ndolos en un lugar m\u00e1s importante, literal y metaf\u00f3ricamente. Podr\u00eda encuadrar la fotograf\u00eda de un \u00e1lbum y ponerla en una mesa del sal\u00f3n. El tratar de manera distinta estos s\u00edmbolos implica un <strong>cambio en la experiencia consciente con respecto al difunto<\/strong>. La persona puede crear dibujos, pinturas, esculturas, poemas o historias que sirvan como s\u00edmbolos clave, o encontrarlos en la naturaleza (trozo de madera, conchas, frutas, etc.), pudiendo trabajarlos o alterarlos para incrementar su semejanza o conexi\u00f3n con el muerto. La b\u00fasqueda de actos y objetos simb\u00f3licos <strong>no es una cuesti\u00f3n de ingenuidad por parte del terapeuta<\/strong>, sino una forma de descubrir aquello que el cliente siente que es apropiado y significativo.<\/p>\n<p>De hecho, \u201c<strong>La carta continua de despedida<\/strong>\u201d es la forma m\u00e1s com\u00fan de crear un <strong>s\u00edmbolo de la relaci\u00f3n con el muerto<\/strong>. Esta tarea es extremadamente apropiada para los pacientes con un s\u00edndrome de <strong>duelo conflictivo<\/strong>, quienes as\u00ed tienen una oportunidad para expresar e integrar sus sentimientos ambivalentes con respecto al muerto. Si la despedida abarca m\u00e1s de una persona, el paciente escribe, para cada persona, una carta continua distinta en un cuaderno diferente. Despu\u00e9s de escribir durante un rato a una de ellas, con frecuencia descubre que todav\u00eda tiene algo que decir a la otra. El <strong>reciente duelo<\/strong> ha reactivado el duelo de una p\u00e9rdida anterior. De este modo, se pueden realizar simult\u00e1neamente los <strong>diferentes procesos de duelo<\/strong>. La utilizaci\u00f3n de cuadernos separados es una manera de diferenciarlos. De esta forma, el paciente puede darse cuenta de hacia qui\u00e9n se dirigen ciertos sentimientos (pena o enojo, por ejemplo).<\/p>\n<p><strong>Una vez completada toda o casi toda la carta<\/strong>, el terapeuta discute con el paciente qu\u00e9 va a hacerse con los respectivos temas y\/o cuadernos. paciente escribir\u00e1 todos los d\u00edas, o tres veces a la semana, a una hora y en lugar fijados, durante cuarenta y cinco minutos a una hora; menos en caso de que la tensi\u00f3n se haga demasiado penosa. Fijar un tiempo y un lugar dan a la carta un car\u00e1cter ritual, proporcionando un encuadre en el que el cliente exprese y elabore sus emociones. <strong>El paciente puede requerir una asistencia especial,<\/strong> y es posible que el terapeuta, para ayudarlo, necesite leer los pasajes relevantes en la carta. <strong>Es preferible consultar al terapeuta sobre la finalizaci\u00f3n de la carta<\/strong>; si la persona toma esta decisi\u00f3n por su cuenta, se arriesga a terminar demasiado pronto, evitando as\u00ed la experiencia del dolor. Las se\u00f1ales de que el proceso est\u00e1 finalizando son: una menor preocupaci\u00f3n por el pasado, sue\u00f1os que implican despedirse del difunto, y un mayor inter\u00e9s por las personas y cosas del presente. En esta etapa, se prepara una ceremonia para despedirse de la carta(s).<\/p>\n<h3>Fase de finalizaci\u00f3n de la despedida<\/h3>\n<p><u>E<\/u>sta fase abarca una <strong>ceremonia de despedida<\/strong>, un rito de purificaci\u00f3n y un rito de reuni\u00f3n. El paciente se despide solemnemente de los s\u00edmbolos creados y recogidos mediante una <strong>ceremonia de despedida<\/strong>, que con frecuencia adopta la forma de funeral, o bien se queman primero los objetos y se entierran despu\u00e9s. A veces, es una ocasi\u00f3n apropiada para limpiar y sacar de los armarios las ropas y otras pertenencias del difunto. Ciertos objetos se pueden regalar y, de esta forma, reducir o perder contacto con estos s\u00edmbolos. <strong>La finalidad es disminuir la preparaci\u00f3n por el muerto<\/strong> y con frecuencia se evidencia que la cumplimentaci\u00f3n del ritual &#8220;pone algo en su sitio&#8221; con respecto a la persona(s) de quien(es) se est\u00e1 despidiendo. En ocasiones es necesario &#8220;poner en su sitio&#8221; cosas distintas con diferentes miembros de la familia. Esto puede hacerse mejor si la <strong>ceremonia de despedida<\/strong> se realiza para cada persona por separado. Tambi\u00e9n es importante conservar ciertos s\u00edmbolos clave, para relacionarse con ellos de forma diferente. Por ejemplo, una viuda puede trasladar la fotograf\u00eda de su marido del dormitorio al sal\u00f3n. El objetivo no es hacer desaparecer todos los s\u00edmbolos existentes, ni borrar la memoria del muerto de la conciencia del cliente.<\/p>\n<p><strong>Finalizada la ceremonia de despedida<\/strong>, el paciente realiza un ritual de purificaci\u00f3n como ba\u00f1arse o ducharse. Esto marca el \u00e9xito de la fase de transici\u00f3n. Despu\u00e9s, celebrar\u00e1 su entrada en la &#8220;vida normal&#8221; con una reuni\u00f3n ritual, que con frecuencia consiste en una comida especial con el c\u00f3nyuge, los familiares o amigos. La<strong> reuni\u00f3n ritual<\/strong> tiene gran importancia, ya que expresa simb\u00f3licamente las relaciones m\u00e1s significativas en la nueva fase de su vida.<\/p>\n<p>Una vez finalizado el <strong>ritual de despedida<\/strong>, convendr\u00e1 tener unas sesiones de seguimiento. Durante estas sesiones, se plantea una ceremonia conmemorativa, ya que incluso despu\u00e9s de todo el trabajo de duelo del ritual de despedida, ciertas fechas har\u00e1n resurgir la pena (la fecha de la muerte o el cumplea\u00f1os del difunto, por ejemplo).<\/p>\n<p>Como psic\u00f3logo, contar con una formaci\u00f3n como el <strong><a href=\"https:\/\/isep.com\/mx\/curso\/maestria-en-psicologia-clinica-y-de-la-salud\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">M\u00e1ster en Psicolog\u00eda Cl\u00ednica y de la Salud<\/a><\/strong> de ISEP te proporcionar\u00e1 seguridad para afrontar este tipo de casos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al hablar de duelo, lo primero que pensamos es en una p\u00e9rdida irreparable. 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