{"id":8962,"date":"2017-04-11T13:23:01","date_gmt":"2017-04-11T12:23:01","guid":{"rendered":"https:\/\/www.isep.es\/?p=8962"},"modified":"2024-07-18T18:18:31","modified_gmt":"2024-07-18T18:18:31","slug":"el-suicidio-la-epidemia-silenciosa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/universidadisep.com\/mx\/psicologia-clinica-y-bienestar\/el-suicidio-la-epidemia-silenciosa\/","title":{"rendered":"El Suicidio: la Epidemia Silenciosa"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-8963\" src=\"https:\/\/isep.com\/mx\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/master-psicologia-isep.png\" alt=\"m\u00e1ster psicolog\u00eda cl\u00ednica isep\" width=\"584\" height=\"228\" \/><\/p>\n<p>El suicidio hoy en d\u00eda a\u00fan es un tema tab\u00fa en nuestra sociedad, nos resulta dif\u00edcil de entender\u00a0 c\u00f3mo se puede tomar una decisi\u00f3n radical y permanente, ante aspectos y percepciones que a veces son solo temporales, un tema en torno al cual giran a\u00fan muchos mitos que desmentiremos en este art\u00edculo. Desde los entornos sanitarios seguimos luchando por concienciar sobre este tema, ya que <strong>el suicidio es un problema de salud p\u00fablica cada vez m\u00e1s grave.<\/strong><\/p>\n<p>En datos de la <a href=\"https:\/\/www.who.int\/es\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud <\/a>(V\u00e4rnik, 2012), <strong>cada a\u00f1o se suicidan en el mundo entre 800.000 y 1.000.000 de personas lo que supone una tasa de 11.4 personas por cada 100.000 habitantes<\/strong> mientras que <strong>en lo que a<\/strong> <strong>Espa\u00f1a se refiere se producen de 2.500 a 4.500 suicidios consumados anuales y en torno a 25.000-50.000 intentos de suicidio.<\/strong> Con estas alarmantes cifras se echa de menos una concienciaci\u00f3n tan clara y visible a nivel preventivo como tienen otras causas potenciales de fallecimiento, como por ejemplo las de v\u00edctimas de accidentes de tr\u00e1fico, a pesar de ser un n\u00famero menor (S\u00e1iz y Bobes, 2014).<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<h2><strong>Factores predisponentes y protectores del suicidio<\/strong><\/h2>\n<p>Existen varios <strong>factores predisponentes<\/strong> al intento autol\u00edtico, como por ejemplo el haber sufrido sucesos traum\u00e1ticos en la infancia, tener una historia previa de intento suicida o de suicidio en la familia, mostrar un nivel alto de impulsividad\/inestabilidad emocional o carecer de recursos de afrontamiento adecuados.<\/p>\n<p>El <strong>aislamiento social resulta especialmente relevante en ancianos y adolescentes<\/strong> (Blasco-Fontecilla et al., 2010)<strong> y en adultos cada vez nos encontramos con mayor frecuencia el llamado \u201csuicidio por balance\u201d personas que se encuentran en una situaci\u00f3n econ\u00f3mica, familiar o social en la que juzgan que la vida carece ya de valor y de sentido,<\/strong> o bien sienten que se encuentran sin fuerzas para afrontar m\u00e1s dificultades, hay un hast\u00edo de la vida y se produce una p\u00e9rdida radical del deseo de vivir (Bobes et al., 2011).<\/p>\n<p>A <strong>nivel psicol\u00f3gico son factores protectores<\/strong> <strong>una autoestima adecuada, una flexibilidad cognitiva o una impulsividad controlada<\/strong>, una estabilidad emocional y unos recursos psicol\u00f3gicos de afrontamiento apropiados, especialmente en el \u00e1mbito de la resoluci\u00f3n de conflictos o de las habilidades sociales. Asimismo, <strong>el repertorio de valores del sujeto, de tipo religioso, espiritual o altruista, puede neutralizar hasta cierto punto los pensamientos derrotistas o la ideaci\u00f3n suicida<\/strong> (Mann et al., 2005).<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, ciertos <strong>factores sociales<\/strong> <strong>como tener relaciones sociales ricas, estar integrado culturalmente, contar con apoyo familiar o tener hijos peque\u00f1os<\/strong> (sobre todo, en el caso de las mujeres) <strong>potencian la capacidad de resistencia ante el suicidio<\/strong>. Incluso los animales dom\u00e9sticos (los perros especialmente) pueden constituir un escudo protector contra las tendencias suicidas de sus due\u00f1os porque son expresivos, ofrecen compa\u00f1\u00eda y alegran a sus due\u00f1os (WHO, 2014). Asimismo un <strong>factor protector de gran importancia es ponerse en tratamiento m\u00e9dico o psicol\u00f3gico<\/strong>.<\/p>\n<h2><strong>\u00bfCu\u00e1les son las principales creencias falsas sobre el acto suicida?<\/strong><\/h2>\n<ul>\n<li><strong>\u00bfEs verdad que si retamos a alguien a suicidarse \u00e9ste no cometer\u00e1 tal acto? <\/strong>Esta actitud es jugar con fuego, y trasluce falta de empat\u00eda hacia la persona afectada. Para derribar esta creencia hay que comprender que la mayor parte de las veces <strong>estamos hablando de personas a quienes les han fallado todos sus mecanismos de protecci\u00f3n<\/strong>, que sienten que han perdido todo el control sobre su vida llegando a una situaci\u00f3n de indefensi\u00f3n aprendida (Seligman 1975) por lo que,\u00a0<strong>lo \u00faltimo que necesitan, son una provocaci\u00f3n para acometer tal acto.<\/strong> Al contrario,\u00a0<strong>debemos favorecer la inducci\u00f3n al paciente de alg\u00fan tipo de esperanza y de control sobre su conducta<\/strong> (Bobes et al., 2011; Saiz et al., 2014; Tarrier et al., 2008) e incidir en factores susceptibles de ser modificados, como por ejemplo los trastornos mentales, la situaci\u00f3n de estr\u00e9s, las estrategias de afrontamiento o el aislamiento social (Bobes et al., 2011; WHO, 2014).<\/li>\n<li>\u00bf<strong>Suicidarse es un acto de valor<\/strong>? La conclusi\u00f3n de que la vida ya no merece la pena no es un fin deseable. La autodestrucci\u00f3n es una desgracia que acarrea ya antes de suceder un alto nivel de <strong>sufrimiento<\/strong> en la posible v\u00edctima, y <strong>que se mantiene mucho tiempo despu\u00e9s de perpetrado el acto, afectando a familiares, amigos y personas cercanas<\/strong>, dejando una sensaci\u00f3n de consternaci\u00f3n y vac\u00edo intensa, nunca despierta admiraci\u00f3n entre los que se quedan.<\/li>\n<li><strong>\u00bfHeredamos tendencias suicidas? <\/strong>Esta creencia es utilizada en algunas ramas familiares que han sufrido historial com\u00f3rbido de trastornos mentales y depender\u00e1 en \u00faltima instancia de su afrontamiento.<br \/>\nLo que s\u00ed podemos aportar es que el suicidio covaria con factores tales como la edad y el sexo. Sabemos que <strong>los ancianos realizan menos intentos autol\u00edticos que los j\u00f3venes pero utilizan m\u00e9todos m\u00e1s efectivos al intentarlo<\/strong> lo que lleva a una mayor letalidad (V\u00e4rnik, 2012) o que las <strong>mujeres realizan tres veces m\u00e1s tentativas de suicidio<\/strong> que los hombres <strong>pero \u00e9stos consiguen consumar el suicidio tres veces m\u00e1s que ellas<\/strong>.<\/li>\n<li><strong>\u00bfEs el suicidio propio de personas con trastornos mentales o enfermedades? <\/strong>Es cierto que el suicidio se da m\u00e1s entre este grupo especialmente cuando se produce un agravamiento de un trastorno psicopatol\u00f3gico o de una enfermedad cr\u00f3nica dolorosa, o bien cuando se produce un aislamiento social indeseado, pero esto <strong>no implica causalidad directa.<br \/>\n<\/strong>De hecho son m\u00e1s las tensiones vitales m\u00faltiples (p\u00e9rdida del trabajo, muerte de un c\u00f3nyuge, etc.) las que tienen un cierto <strong>valor predictivo, pero solo en personalidades vulnerables con tendencias impulsivas y agresivas y con pocas respuestas de afrontamiento<\/strong> (Blasco-Fontecilla et al., 2010). Por lo tanto, la enfermedad o el trastorno no son condici\u00f3n suficiente ni necesaria.<br \/>\nRespecto a la exploraci\u00f3n,\u00a0<strong>es importante recurrir a instrumentos validados<\/strong>, como por ejemplo las Escalas de Depresi\u00f3n de Beck BDI-II (Beck, Brown y Steer 1996) o Hamilton (HDRS, 1960) o bien la Escala de Desesperanza (Beck, Weissman Lester y Trexler, 1974) junto con la entrevista cl\u00ednica con el paciente y con los familiares.<\/li>\n<li><strong>\u00bfSi lo dice no lo hace? <\/strong>Una falsa creencia que se apoya sobre los presuntos beneficios secundarios que obtendr\u00eda la v\u00edctima de enunciar la conducta suicida. En realidad denota una clara <strong>falta de empat\u00eda, <\/strong>desde el punto de vista profesional debemos comprender que el sujeto se presenta en una posici\u00f3n ambivalente: desea morir si y solo si su vida contin\u00faa de la misma manera pero <strong>desea vivir si se producen cambios significativos en ella <\/strong>(Blasco-Fontecilla et al., 2010).<\/li>\n<li>\u00bf<strong>Si lo hace no lo dice?<\/strong> M\u00e1s de un 50% de las personas que consuman el acto suicida manifiestan de una u otra forma sus intenciones previamente. Muchas personas que se quitan la vida lo han hablado antes o avisan de modo que <strong>cualquier anuncio de muerte autoinducida debe encender siempre una luz roja de alarma<\/strong> (Mann et al., 2005; Saiz y Bobes, 2014).<\/li>\n<li>\u00bf<strong>Hablar sobre el suicidio incita a realizarlo<\/strong>? Rotundamente no, esta es una creencia muy difundida a nivel popular, relacionada con una mala interpretaci\u00f3n del efecto Werther, y que <strong>no cuenta con ning\u00fan apoyo dentro de los profesionales de la Psicolog\u00eda. El suicidio <u>no<\/u> se contagia. <\/strong>Un profesional nunca dejar\u00e1 de abordar el tema con franqueza, honestidad y aceptaci\u00f3n incondicional. Debemos tener en cuenta que en el tratamiento adecuado de un trastorno com\u00f3rbido a la posibilidad de actos suicidas, por ejemplo en la depresi\u00f3n, se producir\u00e1 la progresiva desaparici\u00f3n de las intenciones suicidas conforme avance la terapia. Nos encontraremos con tres niveles emocionalmente, un <strong>sufrimiento intenso<\/strong>; conductualmente, una <strong>carencia de recursos psicol\u00f3gicos<\/strong> para hacerle frente; y cognitivamente una <strong>desesperanza profunda ante el futuro<\/strong>, acompa\u00f1ada de la percepci\u00f3n de la muerte como \u00fanica salida (Bobes, Giner y Saiz 2011) tras el tratamiento y en las entrevistas con v\u00edctimas de suicidios no consumados estos llegan a manifestar satisfacci\u00f3n por no haber fallecido una vez que el sufrimiento se ha controlado (Spirito y Donaldson, 1998).<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El suicidio hoy en d\u00eda a\u00fan es un tema tab\u00fa en nuestra sociedad, nos resulta dif\u00edcil de entender\u00a0 c\u00f3mo se&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":748,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[3762,3833],"tags":[],"class_list":["post-8962","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-psicologia-clinica-y-bienestar","category-tendencias-tecnologicas"],"modified_by":null,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/universidadisep.com\/mx\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8962","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/universidadisep.com\/mx\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/universidadisep.com\/mx\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/universidadisep.com\/mx\/wp-json\/wp\/v2\/users\/748"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/universidadisep.com\/mx\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8962"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/universidadisep.com\/mx\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8962\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/universidadisep.com\/mx\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8962"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/universidadisep.com\/mx\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8962"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/universidadisep.com\/mx\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8962"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}