Hablamos con Antoni Bolinches, coordinador y profesor a cargo del Curso de Especialista en Terapia Vital para conocer más detalles de esta nueva formación que ISEP ofrece en primicia y en exclusiva, en colaboración con el Instituto de Psicología Antoni Bolinches.
Junto a ISEP ofrece en primicia el primer Curso de Especialista en Terapia Vital. ¿Cómo surgió esta idea?
Por una parte, de la demanda de los propios psicólogos que estaban interesados en conocer mi método terapéutico. Y por otra, del éxito que tuvo el seminario que impartí en ISEP dentro del ciclo “Aprende de los mejores”.
¿Qué aporta de nuevo la Terapia Vital para el mundo de la psicología del siglo XXI?
Creo que es un método fácil de aprender, de explicar y de aplicar que sintoniza con los nuevos tiempos no solo psicológicos sino también sociológicos. Estamos atravesando una crisis global del sistema de valores y la Terapia Vital parte de una idea difícilmente cuestionable: en la vida los buenos momentos son para disfrutar y los malos para aprender. Por lo tanto, el método enseña a ‘positivizar’ esos malos momentos, de los que tenemos de sobra, para convertirlos en un aprendizaje vital que nos ayude a madurar y a fortalecernos psicológicamente. Para facilitar ese proceso he creado una nueva teoría de la seguridad y la madurez personal a partir de la cual el propio paciente aprende a convertirse en terapeuta de sí mismo.
¿Cómo se estructurará el Curso de Especialista en Terapia Vital?
Evidentemente existen unos contenidos teóricos, pero su gran novedad es que, puesto que se trata de Terapia Vital, todos los alumnos pasarán por dos sesiones intensivas de terapia individual y serán supervisados por mí en los primeros casos que atiendan como Especialistas en Terapia Vital.
¿Qué implica para un psicólogo especializarse en Terapia Vital? ¿De qué manera puede mejorar su práctica profesional?
Para quien sintonice con el método se le abrirá todo un mundo de posibilidades de intervención porque el método se aplica tanto en terapia individual como en terapia de pareja. Por lo tanto, el terapeuta vital quedará habilitado para atender con eficacia una amplia gama de los casos que habitualmente se presentan en la consulta de un psicólogo.
Por lo tanto, para quienes no tengan definido un modelo de intervención o quieran enriquecer el que ya poseen con un método fácil de aplicar, tienen una oportunidad de oro para formar parte de la primera promoción de terapeutas vitales que, con su actividad, van a contribuir al bienestar de las personas y al mejoramiento de la sociedad.
Como ya ha destacado, la formación incluye sesiones terapéuticas para los alumnos y, además, su curso cuenta con asesoramiento durante los primeros casos…
Esa es una de las grandes peculiaridades del curso. Nadie nace sabiendo y, por lo tanto, considero imprescindible que, además de los contenidos teóricos y las sesiones terapéuticas, todos los alumnos puedan ser supervisados en sus primeras intervenciones para disipar las dudas que habitualmente surgen cuando alguien se inicia como terapeuta. Ten en cuenta que la primera dificultad que debe superar todo psicólogo clínico es el “fantasma de la incompetencia”. Soy consciente de ello y por eso me comprometo a guiar y supervisar los primeros casos de todos los alumnos que participen en el curso.