Cuando muchos profesores se hacen la siguiente pregunta “¿Por qué mi estudiante con síndrome de Down aprende de manera distinta?”, muchos quizás responderían: “porque tiene discapacidad”, y claro, sí, sabemos que una de sus características es la discapacidad intelectual, pero entonces, tal vez sea más conveniente preguntarnos, ¿cómo aprende?
En primer lugar, debemos recordar que toda persona es distinta, tenga o no tenga discapacidad, por tanto, la respuesta al ¿por qué aprende de manera distinta? sería: porque es una persona. Pero, como educadores, no deberíamos conformarnos con saber esto únicamente, sino más bien, esforzarnos por conocer un poco más acerca de las características y necesidades de nuestros estudiantes. Es aquí donde entraría el ¿cómo?
Dificultades de aprendizaje en personas con Síndrome de Down
Para empezar, es conveniente mencionar que las personas con síndrome de Down suelen tener dificultades de aprendizaje debido a la alteración de algunas funciones cerebrales que están “relacionadas con la corteza prefrontal.” (Flórez, 2016), región del cerebro responsable de procesos cognitivos que se requieren para el aprendizaje en el entorno escolar, en la mayoría de los sistemas educativos.
Sin embargo, conocer esto tampoco debería ser suficiente, si nuestra intención es colaborar en el proceso educativo de nuestro estudiante. Quizás más bien sería conveniente realizarnos una tercera pregunta: ¿cómo puedo ayudarle desde el aula? Para esto, a continuación, haremos un breve repaso por las características de los procesos mencionados en el párrafo anterior, en relación con el síndrome de Down, y algunas sugerencias para aplicar en clase:
Estudiantes con Síndrome de Down, mejores prácticas
Para comenzar, hablaremos de la atención, que es un proceso cognitivo básico e indispensable para seleccionar estímulos relevantes del entorno que nos lleven a alcanzar objetivos. Esto es precisamente una de las principales dificultades que los estudiantes con síndrome de Down pueden presentar, sobre todo si existe una falta de motivación: “la motivación tiene un papel relevante en la capacidad atencional ya que impulsa nuestra conducta según los objetivos, intenciones, expectativas y/o premios que se quieran conseguir” (Garrido, 2000).
Para ello, es recomendable reforzar sus logros, reconocer su esfuerzo e implicación en la realización de tareas, ubicarlo al frente o en un sitio donde pueda ver y escuchar mejor, ofrecerle un pequeño momento de descanso, por ejemplo, para tomar agua.
La memoria y las personas con Síndrome de Down
En segundo lugar, hablaremos de la memoria, que es el proceso cognitivo básico que permite codificar la información que nos llega de manera sensorial (por lo cual necesitamos también de la atención), para después almacenarla, y finalmente recuperarla cuando sea necesario.
Muchas personas con síndrome de Down pueden tener limitaciones significativas en la memoria tanto a corto como a largo plazo, o, dicho de otra forma, dificultades para retener, procesar, consolidar y recuperar la información que reciben. Sin embargo, esto no quiere decir que no puedan aprender, de hecho, pueden recordar más cosas de las que nos imaginamos, sobre todo si la información que reciben tiene más contenido visual que verbal.
Apoyo visual en el aula
Al respecto, podemos ofrecerles apoyo visual con imágenes o videos; fomentar el uso de la agenda; solicitarle que repita las indicaciones antes de iniciar alguna tarea, y de ser necesario proporcionárselas también por escrito en una lista de pasos a seguir; utilizar la técnica de modelado; anticipar los contenidos a trabajar; y hacer adecuaciones metodológicas tanto en clase como en la evaluación.
La importancia del lenguaje en las personas con Síndrome de Down
Ahora pasamos a una función un poco más compleja, aquella que nos permite comunicar y expresarnos: el lenguaje, que, si bien no es un proceso exclusivo de la corteza prefrontal, tiene relación con algunas funciones que dependen de dicha región, por ejemplo, la memoria.
La mayoría de las personas con síndrome de Down suelen presentar alteraciones en el lenguaje a nivel de articulación o fluencia, pero, si utilizas palabras sencillas para comunicarles algo, pueden comprender lo que les dices, aunque no lo parezca, es decir, suelen desarrollar más el lenguaje comprensivo que el expresivo.
Para favorecer esto podemos apoyarnos en pictogramas o tableros de comunicación (sobre todo en edades tempranas o cuando aún no existe lenguaje verbal); proporcionar indicaciones claras y una a una; buscar contacto visual; utilizar un lenguaje sencillo al dialogar; buscar sinónimos, ejemplos o proponer experiencias vivenciales cuando tenga que aprender conceptos abstractos.
Estrategias de organización y planificación
Finalmente, hablaremos de las denominadas funciones ejecutivas, que son aquellos procesos cognitivos más complejos que nos dan la posibilidad de autorregularnos, organizarnos, perseguir metas, y adaptarnos a situaciones complicadas y novedosas. Muchas de estas son imprescindibles para un óptimo desarrollo en el contexto educativo, por ejemplo las que se mencionan a continuación:
- Inhibición: capacidad de frenar una conducta inapropiada generada ante determinado estímulo, para generar una más adaptada a la situación específica en que nos encontramos.
- Planificación: nos permite diseñar planes de acción para conseguir objetivos concretos.
- Razonamiento: facultad para resolver problemas de diversos tipos.
- Flexibilidad cognitiva: habilidad adaptativa que nos da la facultad de realizar cambios ante algo que ya estaba establecido o planificado.
- Iniciación: capacidad para comenzar tareas o actividades por sí solo.
- Organización: acción relacionada con la planeación, orden y seguimiento de tareas para un fin.
En gran parte de los estudiantes con síndrome de Down, podemos observar dificultades en dichas funciones, sin embargo, podemos compensarlo ofreciéndoles alternativas ante las conductas negativas que puedan presentar; utilizando estrategias de organización y planificación como: auto instrucciones, listas de verificación (checklist); o motivándolos para iniciar las actividades de clase.
El Aprendizaje en estudiantes con Síndrome de Down
En conclusión, para conocer la forma en que aprende mi estudiante con síndrome de Down, y poder apoyarle, necesitamos llevar a cabo tres acciones fundamentales:
- La primera es dedicar tiempo a conocer sus características de aprendizaje, es decir, sus fortalezas y debilidades, sin embargo, para ello no es suficiente con saber las características generales del síndrome de Down, sino que, además, necesitamos identificar las cualidades personales del estudiante más allá de su diagnóstico.
- La segunda es aprender a trabajar en equipo con la familia y otros profesionales que están involucrados en su proceso educativo.
- La tercera, creer en él.