Hay momentos en la vida que uno no espera, simplemente llegan porque toca vivirlos, ya sea quizás por coincidencia o bien porque es una experiencia que se ha puesto delante de uno mismo para que este aprenda algo específico o para conocerse y darse tiempo de estar con uno mismo.
Cada persona toma y percibe lo que se nos va presentando de diferente manera, sin importar si son momentos de felicidad, alegría, tristeza, frustración, miedo o angustia. Las personas nunca van a actuar o a percibir los eventos de la misma forma, ya que cada cabeza es un mundo, al igual que los sentimientos y la forma de reaccionar de cada individuo también es completamente distinta.
La situación de confinamiento que se ha vivido estos últimos meses ha propiciado que podamos reflexionar sobre todo esto que estamos viviendo ahora. La cuarentena ha representado un “Stop”, un indicador que nos ha dado un “alto” en la vida, para darnos cuenta de que es tiempo de parar, sentarse a pensar qué podemos cambiar nosotros hacia el mundo y para nosotros mismos.
Si nos ponemos a pensar: las personas con autismo viven esto cada día. Con ello, me refiero a que ellos viven en una cuarentena diaria. Las personas con autismo lo viven todo con una intensidad mayor en todos los sentidos, teniéndose que adaptar a nuestro mundo. Asimismo, no siempre la gente los entiende y no se detienen a pensar qué siente cada uno de ellos y por qué piensan o reaccionan diferente a nosotros.
Con todo esto que estamos viviendo, hemos escuchado, visto, leído publicaciones que nos dicen que las personas que tienen autismo tienen un listón en su mano para poder salir a dar una vuelta unos minutos al día. Ni siquiera por lo que nos toca vivir ahora pueden ser respetuosos ante esta situación y han sido criticados de diferentes formas.
Estas personas maravillosas de las cuales podemos aprender día a día nos dicen lo siguiente:
Soy mucho más que una etiqueta: “Soy auténtico, único, tenaz, inigualable, sincero, maravilloso y original”.
Así como ellos son más que una etiqueta, todos nosotros también lo somos, pero ¿por qué no demostramos hacia nuestras familias, amigos, país, a la gente que nos rodea y al mundo entero, que somos capaces de ser más tolerantes, unidos, pacientes, leales, solidarios y empáticos?
Así pues, los que estamos llevando a cabo una cuarentena o la hemos llevado a cabo en los últimos meses, deberíamos comenzar a reflexionar que este tipo de decisiones se toman por el bienestar del mundo, de las personas que nos rodean y de nosotros mismos. No podemos o no debemos salir al exterior, pero sí podemos entrar en nuestro propio mundo para aprender más y entender el porqué de esta situación y el porqué nos tocó a cada quien en otro momento y en otras circunstancias de la vida.
Estos momentos espero que sirvan para ser más unidos y respetar a las personas como son, sin la necesidad de que nadie se adapte a nadie, más bien nosotros nos adaptemos al mundo.
¡La unión hace la fuerza, ahora y siempre el mundo nos necesita unidos!