Universidad ISEP

El Erróneo Concepto de “Sexo Normal” que Tienen los Pacientes en Terapia

Dados los tabúes arraigados en la sociedad occidental respecto a la sexualidad humana y arropados estos por creencias erróneas y falsos mitos de origen centenario, no es de extrañar el desconocimiento poblacional a nivel sexual. Es por ello que los terapeutas sexuales clínicos nos encontramos continuamente con pacientes que se preguntan si su situación es “la normal” o, por el contrario, no lo es. ¿Cómo abordar, entonces, una circunstancia de estas características?

Los sexólogos clínicos sabemos que en la sexualidad humana normal no hay prácticamente nada, ya que para establecer unos límites entre lo que es normal y lo que no, deberíamos fijar previamente unas normas, para lo cual sería necesario hacer un estudio poblacional a nivel mundial (algo muy complicado hoy en día dadas las diferencias entre culturas).

Lo que sí sabemos es que, por naturaleza, el ser humano está sexuado desde que nace hasta que muere y que por ello las presiones y etiquetas sociales son las principales responsables del desarrollo de la inseguridad en el ámbito sexual. Teniendo esto en cuenta, el objetivo de los terapeutas sexuales es intentar concienciar al paciente, a través de la educación sexual pedagógica, de la importancia de entender la sexualidad como parte de la especie humana, propia e intransferible, sin dejar que los estereotipos y falsas creencias del exterior influyan en la manera de vivirla.

Justificar la naturaleza de la sexualidad humana conlleva incluir el concepto de aprendizaje, que explica la existencia de tantas formas de expresión sexual como personas, gustos y opiniones (caricias, besos, abrazos, palabras, miradas…), así como el de autonomía sexual, Derecho Sexual 2 de la Carta de Derechos Sexuales y Reproductivos (<<Todas las personas tienen derecho a expresar y manifestar sus deseos, placer, prácticas, orientación e identidad sexual; a decidir libremente sobre su vida sexual en un marco ético no discriminatorio y respetuoso con los derechos de otras personas y con la capacidad evolutiva de las y los niños>>), lo que quiere decir que siendo el punto de partida los gustos y apetencias de cada persona, para experimentar de forma sana, legal, ética y moral nuestra sexualidad se deben descartar las prácticas que conlleven delitos y daños físicos o psicológicos.

En definitiva, hay que dejar claro que lo normal en el sexo es lo que cada persona considere de su agrado siempre y cuando el respeto por los otros esté presente y las prácticas no generen malestar propio o ajeno; al fin y al cabo, el denominador común de todos es la búsqueda de placer.

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