Hace ya algunos meses que los niños y las niñas dejaron de ir a sus aulas, de repente, sin ni siquiera tener la oportunidad de despedirse de nada ni de nadie. Ya ha llegado a su fin el ciclo escolar 2019/2020 y dejamos atrás un ciclo que ha tenido un final cuanto menos, inesperado, confuso y diferente.
¿Cómo serán las clases tras el Coronavirus?
Algunos niños y niñas, el próximo septiembre probablemente volverán a sus escuelas, con sus amigos y puede que incluso con el mismo o la misma profesor/a. Otros en cambio, estrenarán escuela, compañeros y profesores o bien, irán a la escuela por primera vez en su corta vida. Este último grupo es el que, a mí personalmente, más me ocupan, los pequeños de 0 a 3 años. Mientras que a mí me ocupan, a muchos padres les preocupa. Ellos, los pequeños, sin embargo, no están preocupados, ni lo más mínimo, porque tienen esa preciosa y alucinante habilidad, que por cierto deberíamos de re-aprender la gran mayoría de los adultos, y no es otra más, que vivir el momento, vivir el presente, vivir el AHORA. Como más te resuene.
Ellos no se anticipan, no están pensando en qué condiciones volverán a la escuela, ni si irán con amigos, o si no, ni si les gustará el profesor o profesora nuevo, o ni siquiera, si serán un fastidio y un engorro las medidas referentes a la COVID-19. Tampoco les preocupará si puede que haya un rebrote y tengan que volver a confinarse mientras tanto el papá como la mamá teletrabajan.
Nada, nada de esto les preocupa a los pequeños, porque nada de esto es real. Lo único real es que ahora es verano, y no hay que ir ya a la escuela (Bueno, solo algunos pocos van o pronto irán a las escuelas de verano).
La incertidumbre escolar tras el Coronavirus
Así pues, mientras los niños están centrados en vivir el presente y disfrutar del verano, algunos padres se sienten más temerosos, más angustiados y con más incertidumbre que nunca, con todo lo que respecta al regreso a la escuela, ¿serán seguras y suficientes las medidas que tome el gobierno de cara al Coronavirus? ¿Hasta cuándo va a durar esta situación? ¿Será todavía más difícil la adaptación escolar en este escenario tan incierto? ¿Cómo puedo ayudar a mi hijo para que tenga una buena adaptación a la escuela?
Pues bien, no es demasiado lo que podemos hacer por ellos todavía en este sentido, pero hay algo que sí podemos hacer ahora, y es llenar su mochila de momentos de conexión, de atención plena, de comprensión, de disfrute, de alegría, de risas, de tiempo compartido.
Y mi pregunta es ¿hay algo que puedas hacer por ti, para vivir el período de adaptación de tu hijo o hija de una forma más serena y más tranquila? Mi recomendación en esta línea, es que; si la situación te preocupa dejes de proyectar tus miedos y tu angustia de cara a septiembre, vivas el
momento presente, te observes y te preguntes ¿a qué tengo miedo? ¿Con qué me conecta lo que siento? ¿A qué momento de mi pasado me recuerda?
Estoy aquí y ahora
Adueñate de tu historia, responsabilízate y aprende con ella. No cargues a tu hijo con el peso de tu mochila y aférrate al mantra “Estoy AQUÍ
Y AHORA”.
Si pones atención en poner en práctica estas recomendaciones, casi con toda probabilidad llevarás mejor el período de adaptación y si los padres lo llevan bien, los hijos están mejor.
Así que, este verano; padres y madres, nosotros sí que tenemos tareas. ¡FELIZ VERANO!