Universidad ISEP

Relaciones tóxicas: ¿cómo reconocerlas?

Rodearnos de un entorno favorable y saber elegir a las personas que tenemos cerca y con las que compartimos nuestro tiempo es de vital importancia para nuestro desarrollo personal o profesional. Y es que a menudo no nos damos cuenta de la influencia que estas tienen en nuestro crecimiento, favoreciéndolo, impidiéndolo o limitándolo.

Todos hemos tenido la sensación en algún momento de estar “exhaustos” o “desgastados” después de reunirnos con alguien o tras un encuentro familiar.

Estas son las relaciones “tóxicas” y es importante empezar a reconocerlas.

Así como una planta no crecerá sana si no la regamos y no le proporcionamos condiciones favorables (sol, abono, etc.), lo mismo sucederá con nuestro desarrollo personal si no nos “nutrimos” del entorno adecuado. Y es que, ciertamente, hay personas que nos proporcionan energía y otras que nos la quitan.

Parece algo muy obvio, pero a menudo pasamos tiempo quejándonos sobre el comportamiento o la actitud de alguien respecto a nosotros, sin responsabilizarnos y/o poner fin a esta relación. O bien nos acabamos impregnando de las actitudes de este tipo de personas, sin darnos cuenta de que estamos más negativos y/o “amargados” que antes de haber entablado la relación.

¿Cómo distinguir una relación “sana” de otra “tóxica”?
Para responsabilizarte de tus relaciones, empieza por analizar a las personas de tu entorno (familia, compañeros de trabajo, amigos/as, conocidos/as, médicos, asesores, etc.). ¿Cuáles suman y cuáles restan?

Si bien es cierto que hay ciertas relaciones que no podemos elegir (como la familia), sí que podemos definir el modo en el que nos relacionamos, si tenemos más o menos contacto o si ponemos límites.

Las personas que nos “nutren” son aquellas que aportan bienestar a nuestra vida. Aquellas con las que, después de tener contacto, nos sentimos con más energía, autoestima o motivación.

¿Cómo puedes encontrar o diferenciar a aquellas personas que te ayudan a crecer, de las que no? Y ¿cómo podemos poco a poco ir seleccionando y rodeándonos de un entorno más favorable para nosotros?
¡Te invito a hacer un ejercicio y a ponerte en acción!
De las personas que frecuentas, te animo a pensar en aquellas que:
–    Te despierten admiración.
–    No juzgan a los demás ni a sí mismos/as.
–    No se quejan a menudo sobre su suerte o sobre las cosas.
–    Tienen objetivos claros y trabajan para llevarlos a cabo.
–    Son optimistas y valientes, acostumbradas a enfrentarse a sus miedos.
/>
–    Están en constante crecimiento y aprendizaje.
–       Son personas con las que puedes hablar, confiar y mostrarte tal como eres.

Bien, posiblemente no será tan sencillo encontrar a alguien que cumpla todos y cada uno de los “requisitos”. A menudo, ¡ni siquiera nosotros mismos los cumplimos! Pero ser consciente de ello y buscar a gente que se acerque nos convertirá en mejores personas y nos hará cuestionarnos nuestra manera de vivir.

Advertirte que cuando hacemos un cambio de mentalidad y queremos dar un paso más en nuestra vida, a menudo tenemos que poner límites, “desengancharnos” o distanciarnos de aquellos/as que no están en el mismo camino (y que nos ponen “obstáculos”). Este es un paso valiente y que tendrá sus beneficios a medio-largo plazo.

Raquel Ballesteros
Profesora del Máster de Psicología Clínica y de la Salud, y del Máster en Terapia sexual y de Parejas de ISEP

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Scroll to Top