La neurociencia es una herramienta imprescindible para el desarrollo de nuevos directivos o líderes. Aprender cómo funciona la mente y cómo se favorece la creación de nuevos circuitos neuronales o, lo que es lo mismo, nuevos hábitos de trabajo, es una necesidad para todo aquel que quiera dar un paso hacia el liderazgo (Santamaría, 2019).
Los directivos de las empresas deben prestar atención a la manera en que gestionan sus emociones y cómo esto impacta en su grupo de trabajo. Los grandes avances en la tecnología han contribuido a la obtención de conocimiento sobre el funcionamiento del cerebro humano, y han permitido entender mejor las emociones y la gestión de las mismas para tomar mejores decisiones y liderar de una mejor manera.
Liderazgo y neurociencia
De acuerdo con Caballero-Vargas y Lis-Gutiérrez (2016), los avances en tecnologías de imagen han propiciado un ambiente ideal para descubrir nuevos aspectos acerca del cerebro humano y su interacción con los factores sociales de su entorno. Estos autores destacan los avances en neurociencia que han hecho posible dichos procesos sociales que revisaremos a continuación:
Toma de decisiones
En el proceso de toma de decisiones están involucrados el estrés, el enfoque y la sagacidad. Los estudios demuestran que el estrés llega a eliminar neuronas que son clave para la buena memoria y las funciones verbales. Por otro lado, se ha descubierto que el insight es un componente relacionado con la toma de decisiones, ya que este determina la manera en que el sujeto resolverá un problema o tomará una decisión. Otro aspecto que también influye en la toma de decisiones es el estado de ánimo en el que se encuentre la persona; un estado de ánimo positivo contribuye a encontrar mejores soluciones a problemas complejos, favoreciendo la creatividad.
Regulación emocional
El estudio del manejo de las emociones por parte de los líderes es un tema que ha ganado importancia, por lo tanto, hay cada vez más investigaciones al respecto. Se espera que el líder sea consciente de sus propias emociones, su manera de gestionarlas, y cómo estas afectan de manera positiva o negativa en las relaciones de trabajo. Autores como Ochsner y Lieberman (2001, citado en Caballero-Vargas y Lis-Gutiérrez, 2016) establecieron cinco formas para regular las emociones:
- En primer lugar, está la selección de estrategias como mecanismo de previsión y anticipación, que permite afrontar aquellas situaciones que generan una exaltación de las emociones.
- La segunda es tratar de afrontar la situación, actuando para cambiarla.
- La tercera se logra mediante el despliegue de la atención, al enfocarla en una circunstancia distinta que produzca un impacto positivo sobre la situación.
- La cuarta es la reinterpretación de la situación para obtener una reducción emocional ante ella.
- Y la quinta es la reevaluación.
Influencia
La capacidad de influir en los demás está relacionada con la capacidad de procesar nueva información, mediante la cual se realiza la activación de la memoria activa, la corteza visual y la corteza auditiva. Es posible que las personas visualicen lo que se les dice, pudiendo influir en ellas.

En resumen, el líder es una persona que por su personalidad, carisma y/o credibilidad, o por cualquier otro motivo, es respetado por la sociedad o por un grupo y que tiene cualidades, valores, actitudes y aptitudes que propician que la sociedad en general o un grupo de personas le sigan de manera voluntaria (Candela, 2018).
La facilidad de generar cambio
El cambio puede parecer una amenaza, y el ser humano, al evolucionar, ha generado mecanismos para contrarrestar las amenazas (Caballero-Vargas y Lis-Gutiérrez, 2016). A partir de las investigaciones de la neurociencia cognitiva podemos afrontar las amenazas que representan algunos cambios, favoreciendo los resultados de una organización.
Producir cambios dentro de una organización es una tarea compleja, pues los trabajadores se acostumbran a la forma en que realizan sus actividades resistiéndose al cambio; esto tiene que ver con la forma en que su cerebro ha registrado la información para ejecutar una tarea. Para ayudar a los miembros de una empresa a procesar el cambio, se puede utilizar algunos mecanismos como:
- El coaching.
- La formación.
- Los programas de universidades corporativas.
Otro mecanismo para generar el cambio sin resistencia es la autoeficacia; con ella el individuo cree en sus propias capacidades para gestionar y organizar las acciones necesarias para lograr sus objetivos. Enfocar la autoeficacia en las soluciones es más efectivo que enfocar la autoeficacia en los problemas. En otros estudios también se relacionan otras capacidades mentales con los procesos para generar el cambio como: la motivación, la comunicación, la autonomía y la incertidumbre.
La neurociencia cognitiva aporta información relevante acerca de cómo se desarrollan los procesos mentales que se relacionan con los procesos sociales que se dan en el liderazgo; esto es útil para mejorar las dinámicas dentro de las empresas y, al mismo tiempo, obtener mejores resultados.
Referencias
Candela (2018). El rol del líder y su influencia en la organización.
Caballero-Vargas, L. y Lis-Gutiérrez, J. (2016). Liderazgo: una aproximación desde las neurociencias. Colombia: Administración y desarrollo.
Santamaria, L. (2019). La neurociencia pide paso en el liderazgo. Recuperado de: https://www.transformapartnering.com/neuroliderazgo/