En el post de hoy, Maribí Pereira nos hablará sobre la aproximación a la terapia sistémica familiar. Un concepto para muchos desconocido pero que cada vez tiene más uso en el ámbito profesional.
¿Qué es la terapia estructural familiar?
La terapia estructural familiar, que estudia al ser humano en su contexto social, fue desarrollada en la segunda mitad del siglo XX. Se trata de una de las múltiples respuestas al concepto del ser humano como parte de su entorno.
Ya en 1914, Ortega y Gasset escribía: “Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo” y “este sector de la realidad circundante forma la otra mitad de mi persona: solo a través de él puedo integrarme y ser plenamente yo mismo” (Minuchin, 2009, pág. 24).
Por su parte, Delgado señalaba que “No podemos ser libres en relación con los padres, maestros y la sociedad, puesto que ellos constituyen las fuentes extracerebrales de nuestras mentes” (Minuchin, 2009, pág. 26).
Cuando se concibe la mente como extracerebral al igual que intracerebral, el hecho de situar la patología en el interior de la mente del individuo no indica si se hace dentro o fuera de la persona. La patología puede ubicarse en el interior del paciente, en su contexto social o en la retroalimentación entre ambos (Minuchin, 2009).
¿En qué consiste la terapia sistémica familiar?
En este sentido, la terapia sistémica familiar es un enfoque terapéutico que se aplica en el tratamiento de trastornos conceptualizados como la expresión de las alteraciones en las interacciones, estilos relacionales y patrones comunicacionales de un grupo social comprendido como un sistema humano (recuperado de www.mentesabiertas.org, 24 de septiembre de 2016). ISEP incluye su formación en el Máster en terapias de tercera generación.
Los tres axiomas de la terapia sistémica familiar
Según Minuchin (2009), los tres axiomas son:
– La vida psíquica de un individuo no es exclusivamente un proceso interno.
– Las modificaciones en una estructura familiar contribuyen a la producción de cambios en la conducta y en los procesos psíquicos internos de los miembros de ese sistema
– Cuando un terapeuta trabaja con un paciente o con la familia de un paciente, su conducta se incluye en ese contexto.
Los conceptos sistémicos, así como sus métodos y técnicas terapéuticas, pueden aplicarse a la pareja, a los equipos de trabajo, a los contextos escolares, a las familias y también a las personas individuales. Lo que resulta claramente diferenciador es que el énfasis está puesto en la dinámica de los procesos comunicacionales, en las interacciones entre los miembros del sistema y entre los subsistemas que lo componen. La intervención sistémica, por tanto, plantea el paso del individuo al sistema, de lo intrapsíquico a lo interpersonal, utilizando así la interacción como elemento de trabajo y comunicación. Por todo ello no se atiende al “¿por qué?” un individuo actúa de determinada manera, sino al “¿cómo?” lo hace (recuperado de www.mentesabiertas.org, 24 de septiembre de 2016).
Por tanto, el psicoterapeuta familiar no basa sus concepciones en una personalidad “esencial” que permanecería inmodificada a través de las vicisitudes de diferentes contextos y circunstancias. Considera al “paciente” como un miembro de diferentes contextos sociales, actuando y respondiendo en su marco. Su concepción acerca de la localización de la patología es mucho más amplia y también lo son, consecuentemente, las posibilidades de intervención (Minuchin, 2009). La formación en terapias de tercera generación abre un nuevo abanico de intervenciones terapéuticas que vale la pena descubrir.
Para el enfoque sistémico, la persona “enferma” se redefine como una persona “portadora de un síntoma” cuyo origen hay que buscar en una dinámica disfuncional que sucede en uno o varios de los sistemas en los que se encuentra inserta dicha persona. Por tanto, en la terapia normalmente participan todos los miembros que conviven en el núcleo familiar (padre, madre, hermano/a, pareja, etc.) (recuperado de mentes abiertas, 24 de septiembre de 2016).
El objetivo del psicoterapeuta familiar y la técnica a la que recurre están determinados por su marco teórico. La terapia estructural familiar es una terapia de acción. La herramienta de esta terapia consiste en modificar el presente, no en explorar e interpretar el pasado. El pasado influyó en la creación de la organización y funcionamiento actual de la familia; por tanto, se manifiesta en el presente y podrá cambiar a través de manifestaciones en el presente (Minuchin, 2009).
El psicoterapeuta se asocia al sistema familiar y utiliza su persona para transformarlo. Al cambiar la posición de los miembros del sistema, cambian sus experiencias subjetivas. Con esta finalidad, el psicoterapeuta confía en algunas propiedades del sistema. En primer lugar, una transformación de su estructura permitirá al menos alguna posibilidad de cambio. En segundo lugar, el sistema familiar está organizado sobre la base del apoyo, regulación, alimentación y socialización de sus miembros. Por tanto, el psicoterapeuta se une a la familia no para educarla o socializarla, sino más bien, para reparar o modificar su funcionamiento para que esta pueda desarrollar sus tareas con mayor eficacia (Minuchin, 2009)
En tercer lugar, el sistema familiar tiene propiedades de autoperpetuación; por tanto, el proceso que el psicoterapeuta inicia en el seno de la familia será mantenido en su ausencia por los mecanismos de autorregulación de esta. En otras palabras, una vez que se ha producido un cambio, la familia lo preservará, proveyendo una matriz diferente y modificando la retroalimentación que continuamente califica o valida las experiencias de sus miembros (Minuchin, 2009).
La actualidad de las terapias contextuales
Las Terapias Contextuales o de Tercera Generación, como la terapia sistémica familiar, están revolucionando el campo de la psicología en el ámbito de la terapia de conducta. Este cambio de rumbo justifica la necesidad de una preparación específica de calidad, y esto es lo que ofrece ISEP con el curso en Terapias de Tercera Generación y Aplicación de las Nuevas Tecnologías en el Tratamiento Psicológico. Con este programa te convertirás en un profesional capacitado para el manejo de terapias contextuales, complementando la intervención cognitivo conductual.