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Arte como estrategia de inclusión social

El arte puede utilizarse como una estrategia de inclusión social. En este artículo presentamos una aproximación inicial a este tema de suma importancia para la educación alternativa desde una visión integradora y canalizadora ante los comportamientos sociales inadecuados en el aula, siendo este último motivo de deserción y bajo rendimiento académico.

La educación y la familia en el comportamiento social

Todo Sistema Educativo busca garantizar el carácter social desarrollado en el ámbito académico, proponiendo como objetivo formar individuos capaces de reconocerse, aceptarse y amarse tal como son, ciudadanos solidarios que sienten, se apoyan, generando a su vez preocupación por lo ajeno ante las carencias de otros, abarcando todas las etapas del desarrollo humano e incluyendo en este proceso a la comunidad y familia; buscando así unificar criterios que consoliden el trabajo cooperativo dentro de cada ambiente de aprendizaje, especialmente en los primeros años de vida, lo que le permite al estudiante un desarrollo equilibrado tanto en lo intelectual como en lo emocional.

Los primeros años de escolaridad resultan de gran relevancia, ya que es donde se desarrollan los procesos de adaptación social y se aprende el seguimiento de las normas consensuadas por un grupo, formándose así en los estudiantes habilidades como la construcción de acuerdos y el respeto a los lineamientos sociales, los que al ser cumplidos generan la interacción saludable de todos los protagonistas del proceso de enseñanza-aprendizaje que se desarrollan en la escuela. 

Sin embargo, el ambiente escolar no solo influye de manera directa en la formación integral del ser humano, sino también la familia, la cual desempeña un rol fundamental en el desarrollo de habilidades sociales del individuo, destacándose la resolución de conflictos, que es indispensable para la convivencia en un entorno determinado. 

Por tal motivo, la participación activa de la familia y la escuela es indispensable para el equilibrio en la formación integral del estudiante; no obstante, si falla la comunicación efectiva entre la escuela y la familia, podría generarse una situación de riesgo donde los comportamientos sociales inadecuados serán entonces los protagonistas de las actitudes y hábitos de los estudiantes, generando en ellos falta de creencia y la poca valorización de sí mismos, lo que desvanece de manera significativa el objetivo primordial de la educación. 

Cuando los hogares se caracterizan por su disfuncionalidad, regularmente por la carencia de un progenitor, el incumplimiento de los roles paternos, la falta de normas y una comunicación inadecuada entre padres e hijos, es imperante que el entorno social presente un elevado índice de deterioro originado por una alta carga de violencia, agresividad, inseguridad, desvalorización hacia la vida y el trabajo, buscando categorizar la excusa perfecta para romper la relación familia-escuela.

Se podría decir que de esta manera se reafirma la teoría conductual de Bandura y Roger, específicamente la relación del entorno social como influyente inicial en la creación ideológica del yo real y del yo ideal ante el desarrollo y la evolución social, lo cual hace referencia al seguimiento del ejemplo que otorgan los adultos significativos en cuanto al manejo de ciertos episodios de la vida cotidiana; con base en esto se puede inferir que ese modelo induce en el estudiante el mantener conductas inadecuadas dentro del aula.

Ante esta situación de gran índole en América Latina, las instituciones educativas buscan que el estudiante, por medio de la socialización, esté en contacto con un ambiente de aprendizaje donde se desarrollen las normas de convivencia y el trabajo en función de los valores, para mejorar de manera satisfactoria el desempeño que estos tengan dentro de la comunidad, logrando a su vez el desprendimiento paso a paso del riesgo social que se desarrolla en su entorno y que afecta de manera significativa el rendimiento académico. 

Sin embargo, dentro del aula es evidente que algunos estudiantes desarrollen comportamientos sociales inadecuados por no seguir las normas consensuadas que rigen la dinámica escolar, limitando el proceso de enseñanza-aprendizaje, lo que trae como consecuencia rechazo hacia el estudiante que manifiesta este tipo de conducta, mientras que por desconocimiento se afianza la misma y es posible que se vincule al crecimiento extrínseco de una dificultad de aprendizaje de tipo ambiental. 

El arte como estrategia de inclusión social

Partiendo de esta realidad, es necesario promover cambios significativos e innovadores como alternativa educativa; una de ellas es el empleo de las artes como estrategia de enseñanza-aprendizaje para fomentar y contemplar el desarrollo corporal y lingüístico. Siendo una herramienta perfecta para canalizar los comportamientos sociales inadecuados mientras se desarrollan las habilidades sociales, al igual que las destrezas personales, lo cual ayuda a la integración social, al permitirles actuar e involucrarse activamente en la creación, relación y reflexión sobre su trabajo y el de otros, sin reducir las oportunidades al hecho de indagar los procesos creativos. 

Arte como estrategia de inclusión social_1

Lo cierto es que las artes son formas de representación que utilizan el cuerpo, la voz, el espacio y el tiempo para expresar y comunicar a través de sentimientos, ideas o vivencias que contribuyen de forma específica al desarrollo de capacidades de socialización, creando hábitos de organización y cooperación mutua, que hacen frente a situaciones de ruptura continua de las normas de convivencia dentro de la institución y del ambiente de aprendizaje común, al igual que disminuye la utilización de un vocabulario coprolálico y el registro de acciones que muestran agresividad, lo que permite la fluidez de un desenvolvimiento académico óptimo dentro del aula. 

Por tal motivo, las artes, vistas desde una perspectiva para la transformación social, pueden ser una técnica de intervención infantojuvenil, buscando la integración de la comunidad educativa como un todo, formando conciencia ante la posibilidad de cambio y mejora académica por medio de estrategias que sumergen la escenografía, escritura creativa, pintura, el teatro y la música, en calidad de afianzar los valores como la honestidad, compañerismo, respeto, comunicación, tolerancia, empatía, entre otros que fortalezcan la convivencia eficaz y asertiva dentro y fuera del plantel, por lo que la participación activa de los padres es indispensable en este proceso.

Considerando la utilidad de estas como un punto de partida para romper las barreras ideológicas preexistentes en docentes de aula común ante la resistencia a adaptaciones curriculares, que busquen promover cambios significativos desde lo conductual hasta la facilidad en la adquisición de conocimientos en estudiantes muchas veces catalogados como problema. 

Ante ello, se sugiere que los encargados de las instituciones educativas promuevan espacios de sensibilización donde se programen círculos de aprendizaje para la actualización de estrategias innovadoras artísticas que puedan ser aplicadas en el aula. De igual manera, es fundamental que el docente logre:

  • Conocer la causa real de lo que genera los comportamientos sociales inadecuados en los estudiantes.
  • Focalizar un objetivo claro a lograr con los estudiantes a corto plazo.
  • Reconocer las potencialidades artísticas de los niños, ya sea pintura, canto, dramatismo, entre otros. 
  • Construir las actividades que se desean en conjunto con los estudiantes, buscando la participación global sin exclusión. 
  • Proyectar dentro de la planificación actividades en el aula y la comunidad, para romper esquemas y concepciones sobre el trabajo con las artes y lo valioso que tiene el mismo en pro de la convivencia social sin exclusión.

 

Si te interesa profundizar en el tema, puedes revisar las siguientes fuentes bibliográficas: 

  • Bellón M. (2020). Proyecto de innovación: arteterapia en alumnos con riesgo de exclusión social. Repositorio Comillas de la Universidad Pontificia. Recuperado el 1 de septiembre de 2021, de https://repositorio.comillas.edu/xmlui/handle/11531/43043 
  • Naranjo, L (2020). Arte Terapia para intervenir los problemas de conducta en la infancia. Una aproximación a la investigación de los años 2000 al 2020. Colecciones digitales UNIMINUTO. Colombia 23-11-2020. Recuperado el 1 de septiembre de 2021, de https://repository.uniminuto.edu/handle/10656/11934 

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