Pocas veces, por no decir ninguna, he escuchado en terapia de parejas a alguno de los miembros quejarse porque el otro es tal y como lo había soñado. Nadie dice frases como: “Lo que más me molesta de Alberto es que sea como yo deseaba”. Cuando una persona reclama o se lamenta por el curso de su relación, lo que quiere es que el otro cambie.
Níveis de relación en una pareja
as relaciones afectivas tienen cuatro niveles de interacción:
Uno de ellos es el nivel de as coincidencias, en donde nos adaptamos el uno al otro con naturalidad. En este punto no hay desacuerdo (Sinay, 2006).
El segundo nivel es el de as diferencias complementarias y se refiere a aquellas divergencias que, en vez de crear malestar, enriquecen el espacio común. Por ejemplo, cuando a uno de los miembros le gusta cocinar pero detesta ordenar as cosas, mientras que el otro prefiere ordenar que cocinar (Sinay, 2006).
Un tercer nivel es el de as diferencias consensuables, que incluye aquellas discrepancias que generan un espacio de trabajo, cambio y consolidación para la pareja. Ocurre cuando uno de los miembros siente que el otro toma decisiones unilateralmente y se siente ignorado por el otro. Si este miembro da pareja reconoce esa característica y desea cambiar por el bien da relación de pareja, este es un punto de partida para trabajar conjuntamente. Cuando esta dinámica de reforma, se hace habitual, se fortalece continuamente la convivencia con la pareja (Sinay, 2006).
El cuarto nivel se trata de as diferencias antagónicas o incompatibles y se incluyen en él la escala de valores, as perspectivas de vida, los proyectos personales y conjuntos, diferentes orientaciones o necesidades sexuales, características físicas o raciales, orígenes sociales, familiares y/o religiosos, es decir, todo aquello que no tiene posibilidad potencial ni real de cambio (Sinay, 2006).
Muchas veces, as personas cegadas por la fase de enamoramiento y la pasión inicial, ignoran estas diferencias incompatibles o creen poder superarlas. Entonces en sesión te encuentras con frases como: “Tenemos una atracción física tan potente que lo demás es más que superable”. “Yo sé que él/ella es todo eso, pero no me importa, yo lo/la necesito”. “Yo soy bisexual, pero estoy dispuesto a ser heterosexual y restringir mis necesidades con tal de estar con ella”. Estas afirmaciones suelen ser muy típicas en parejas que luego de unos años acaban exhaustas do otro y no entienden cómo han llegado a estar juntos durante tanto tiempo.
El peso que cada uno de los tres primeros niveles tiene en cada momento da convivencia va marcando los diferentes episodios da pareja. La historia da pareja es la síntesis de cómo han encontrado mecanismos de autorregulación a partir de esos tres niveles. Es la construcción de dichos mecanismos la que garantiza la supervivencia y el buen funcionamiento da relación (Sinay, 2006).
Veamos un ejemplo que los profesionales con formación en terapia de parejas encontramos en nuestras sesiones:
Mi pareja no quiere hijos
Laura tiene 35 años y lleva ocho años de relación con su pareja y cinco viviendo juntos. Ella nos traslada la siguiente afirmación “mi marido no quiere tener hijos“, Laura quiere tener hijos pero él no. Al principio da relación él le dijo que en algún momento los querría tener y la paciente se aferró a esa idea. Pero a día de hoy sigue sin saber cuándo llegará ese día o si tan siquiera llegará. Laura se siente presionada por su edad, y además, tiene ovarios poliquísticos por lo que su ginecólogo le ha sugerido que cuanto antes tenga a sus hijos, mejor. En este caso no es un problema de que su esposo no puede tener hijos.
La paciente dice que siente mucha frustración porque sabe que su pareja y ella se quieren pero se ha planteado dejarle antes que la situación se vuelva insostenible. Señala que: “No me veo capaz de renunciar a la maternidad, pero se me hace muy difícil renunciar a mi pareja, con la que he sido muy feliz; es la decisión más difícil que he tenido que tomar hasta ahora en toda mi vida”. ¿Qué me sugiere usted?, le pregunta a la psicóloga.
La terapeuta en la terapia de parejas se muestra comprensiva ante su situación y le invita a reflexionar no hecho de tanto ella como su pareja han supuesto cosas; ella al creer que la pareja cambiaría de opinión y mostrarse dispuesta a esperar hasta estar “listos”, y la pareja al no serle claro desde un principio y decirle que no quería tenerlos.
Terapia de parejas
Asimismo, la psicóloga le comenta a Laura que es difícil compaginar los proyectos personales con los de pareja, y que esta situación suele pasar muy a menudo, por lo que no existe ninguna solución correcta sino la que cada uno decida tomar. Que una parte da pareja tenga claro que no quiere tener hijos, que sepa que su esposa no quiere tener hijos o que no quiera tener hijos pero su pareja sí…son situaciones muy complicadas.
Se le sugiere que le traslade su situación emocional actual a la pareja, con la finalidad de recoger su opinión sin esperar nada a cambio y tomar una decisión a partir de lo que se hable. Para ello, es importante preparar el momento da conversación y tener claros los mensajes que se desean comunicar, de una forma asertiva, que facilite un Contato con los sentimientos para poder trasladarlos de una forma coherente.
Al mismo tiempo, se le plantea que anticipe lo que la pareja le puede decir para imaginarse cómo contestar ante los posibles escenarios.
Por último, se le recuerda a la paciente que sea cual sea el resultado de esta conversación, actualmente existen diferencias en as actitudes de as parejas a la hora de asumir la responsabilidad da maternidad. Sin embargo, esto no es definitivo ya que también existen nuevas estructuras familiares (monoparental, adopciones, reestructuradas), que permiten que se ajusten los proyectos personales con los de familia.
Una formación como el Mestrado en Sexología clínica y Terapia de Casals de ISEP te permite evaluar, diagnosticar e intervenir tanto problemáticas sexuales como conflictos de pareja.
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