Universidade ISEP

Competencias esenciales de un consultor organizacional

La consultoría se ha convertido en un prestigioso servicio de ayuda profesional, do cual se valen los gerentes para superar situaciones que dificultan el buen desarrollo de su organización, repercuten en su rendimiento y en los niveles de satisfacción colectivos e individuales. 

La consultoría y el cambio

La consultoría es un servicio de ayuda profesional basado en un conjunto de esfuerzos planificados, que permiten dirigir y consolidar el cambio organizacional. 

El proceso de cambio, de acuerdo con lo que plantea Lewin (1968, citado por Collerette y Delisle, 2001), implica tres fases: Descristalización (o descongelamiento), movimiento y recristalización (o recongelamiento). La primera fase se corresponde com o desvanecimiento de as pautas de comportamiento establecidas, por medio da concientización de as acciones, por as propias personas involucradas, que luego se ven inmersas en una situación de insatisfacción (inseguridad y ansiedad), que les exige nueva información para continuar el aprendizaje: se produce una apertura al cambio.

La segunda fase, el movimiento, es la transición hacia la adquisición de nuevas pautas de comportamiento. Esta fase requiere do abandono de conductas y actitudes y la adquisición de otras nuevas.

La tercera y última fase, la recristalización, implica la interiorización o institucionalización do cambio. Aunque la consultoría adquiere mayor relieve en la fase de movimiento; necesita da descristalización no solo porque es el requisito inicial para la intervención sino que, además, su análisis permite obtener la información que facilite el diagnóstico y la planificación de todo el proceso de intervención, y por último la evaluación do mismo. (Audirac et al., 2013). 

El consultor actúa en as fases de movimiento y recristalización, creando as condiciones necesarias para que progresivamente se abandonen pautas de comportamiento y se adquieran otras que permitan cambiar una situación que produce insatisfacción.

Competencias esenciales do consultor organizacional

as complejas implicaciones de un proceso de cambio, norte da consultoría, constituyen un escenario adecuado para preguntarse, cuáles serían as competencias esenciales de un consultor para lograr ese cambio. A continuación, algunas de esas competencias:

Investigador aplicado

El consultor debe ser un investigador aplicado: una persona que estudia, actualiza sus conocimientos y mejora sus habilidades, para actuar con propiedad en as distintas etapas do proceso de consultoría. 

Es importante que el consultor sea un investigador aplicado porque el conocimiento es un requisito básico para comprender la situación y sustentar as acciones con miras a superar la dificultad que afecta a la organización cliente. El consultor es una persona calificada que domina la teoría y la vincula con la práctica, en todo momento.

Durante el proceso de consultoría, el consultor se encuentra en una constante búsqueda de información, que le permite obtener una visión da organización cliente y la determinación de debilidades, fortalezas, oportunidades y amenazas. El saber qué buscar y cómo buscarlo, demanda sin duda una preparación. Debe ser capaz de abstraer información relevante, comprenderla desde unas bases teóricas y actuar con propiedad, es decir, bajo el dominio práctico de distintas estrategias y tácticas para facilitar el cambio. Por lo tanto, el consultor debe ser creativo, flexible y capaz de contextualizar y adaptar as técnicas, a as situaciones particulares de cada organización.

Por otro lado, el consultor debe ser capaz de dar respuestas a demandas da organización que impliquen, por ejemplo, el uso de los avances en un área concreta. No es exagerado decir que el consultor debe estar preparado para todo. Esa preparación es la base para lograr el cambio a través de un proceso esencialmente educativo.

Agente de cambio

Existe, sin duda, una interrelación entre la organización y as personas que laboran en ella y en esas complejas relaciones. El consultor debe ser capaz de dirigir diversas situaciones de cambio que impliquen modificaciones en distintos niveles: conocimientos, actitudes y comportamientos, tanto individuales como organizacionales, hasta que esas modificaciones sean sostenibles no tiempo. La educación es una vía adecuada para ello.

Educador

El consultor siempre será un educador, en tanto que es una persona que constantemente enseña y aprende. 

Independientemente de su profesión y de as tareas a cumplir, el consultor de procesos siempre actuará como un promotor de cambio, que aplica sus conocimientos sustantivos para resolver situaciones que afectan a la organización, con la firme participación de sus miembros. Por lo tanto, como educador, siempre se encuentra inmerso en un proceso de aprendizaje-enseñanza: se forma mientras forma a otros, reflexiona y hace reflexionar a otros sobre su propia práctica. Es la estrategia adecuada para que los cambios sean sostenibles no tiempo.

Líder efectivo

El consultor debe ser un líder efectivo: una persona capaz de dirigir y afianzar el cambio en la organización, basado en su capacidad para convencer y su ética profesional, as cuales le permitirán ir reduciendo progresivamente la resistencia.

La consultoría es un servicio temporal para el cual se emplean recursos escasos. En este contexto, el consultor que sea merecedor do reconocimiento de los miembros da organización y logre mostrarse como una líder ⎯por el respeto y la empatía en la cual basa sus actuaciones⎯ tendrá el camino abonado para que esas personas acepten con confianza as propuestas de cambio y sean capaces de transformar esas propuestas en acciones individuales y colectivas a través de un cambio participativo. El cambio será posible y los recursos se habrán invertido correctamente.

Si el consultor no es asumido como un líder entre los miembros da organización, sus propuestas y su trabajo en general será en vano, puesto que actuará como una autoridad externa, imponiendo un cambio coercitivo, que finalmente no logrará sostenerse no tiempo.

Estratega

El consultor debe ser un estratega: una persona capaz de manejarse entre un conjunto de técnicas y actividades que le permitan conseguir un determinado objetivo.

El consultor trabaja bajo una especie de incertidumbre, que requiere de su flexibilidad para responder a as demandas de diversas situaciones.  Por esta razón, basado en su formación y especialmente en su experiencia, debe manejarse entre distintas estrategias que le permitan conducir progresiva y efectivamente hacia el cambio. 

Es posible afirmar que, incluso antes de que se desarrolle el proceso de consultoría, el consultor se vale de estrategias que le permiten no solo lograr un contrato, sino ir indagando en la situación concreta que afecta a la organización, interactuando con personas claves.

El consultor, sin duda, asume un gran reto, por la complejidad que implica sumergirse en as interrelaciones existentes entre quienes conforman la organización, en la comprensión da situación que les afecta, en lograr la participación de los involucrados, en atinar con as estrategias adecuadas para superarlas y sostener el cambio no tiempo. Ese gran reto requiere de algunas competencias esenciales.

 

Referencias

  1. Audirac, C., León, V., Domínguez, A., López, M. y Puerta, I. (2013). ABC do desarrollo organizacional. Editorial Trillas.
  2. Collerette, P., y Pilles, D. (2001). La planificación do cambio. Estrategias de adaptación para as organizaciones. México: Editorial Trillas.

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