Universidade ISEP

La gran defensa do adolescente: la resiliencia

A menudo, as personas reaccionamos de manera negativa frente a circunstancias que nos resultan aversivas, como por ejemplo la muerte de un familiar, una enfermedad o, sin ir más lejos, estar sin trabajo. No obstante, la capacidad do ser humano de responder de manera óptima a este tipo de situaciones y cambios es lo que en términos psicológicos se conoce como resiliencia.

Según palabras do científico y psicólogo Norman Garmezy,  la resiliencia es “la capacidad para recuperarse y mantener una conducta adaptativa después do abandono o la incapacidad inicial al iniciarse un evento estresante” (Garmezy, 1991, p.459, citado en Becoña, 2006). En otras palabras, es un rasgo psicológico propio da persona que permite afrontar con éxito situaciones con altos componentes de adversidad y que, curiosamente, puede ser reforzado o menguado por esta adversidad.

La resiliencia es una capacidad que podemos desarrollar desde niños y potenciar durante la adolescencia. En la sociedad actual, muchos adolescentes se encuentran con situaciones de divorcio familiar, abuso en escuelas, mayor exposición a drogas en ámbitos sociales, abandonos u otros problemas durante as etapas de desarrollo. Todas esas experiencias que recibimos en la adolescencia, tienen un efecto potenciador en nosotros, puesto que es cuando forjamos nuestra personalidad y en gran medida nos vamos definiendo en base a nuestras experiencias.

Cyrulnik (2001, en Melillo, 2005), trata la resiliencia desde el término oxímoron, que se utiliza para denominar la unión de dos sucesos contrarios que tratan de buscar un equilibro. En otras palabras, el oxímoron de cada individuo se forja en función da interacción de los factores de protección (internos y externos) y los factores de riesgo (internos y externos también) que presenta su día a día.

En los adolescentes un factor de protección interno muy importante es la autoestima. En la mayoría de los casos, los varones muestran mayor autoestima en la adolescencia que as mujeres (Kling, Hyde, Showers y Buswell, 1999; Robins et al., 2002, en Rodríguez y Caño, 2012). En este sentido, exponen que los varones muestran mayor autoestima por su propia autoatribución y, as mujeres, muestran mayor autoestima cuanto más aceptado sea su autoconcepto por los demás.

Asimismo, siguiendo ideas de Hirsch y Dubois (1991, en Rodríguez y Caño, 2012), en la adolescencia temprana, la autoestima fluctúa mucho más en función de as experiencias negativas que se reciben, como as dificultades académicas o as pérdidas de apoyo por parte de iguales (redes de apoyo). Los adolescentes con una autoestima baja son a su vez más susceptibles a sufrir más los acontecimientos cotidianos que los que tienen una autoestima más alta (Campbell, Chew y Scratchley, 1991).

Este punto es básico, puesto que uno de los factores de protección más importantes en la adolescencia también será el tipo red de apoyo que tenga. Por red de apoyo entenderemos todos aquellos vínculos afectivos positivos do entorno do adolescente.

Pongamos el ejemplo de una joven de 16 años que vive sola con su madre puesto que el padre as abandonó cuando ella era pequeña. A su vez, esta joven muestra sobrepeso y una situación socio-económica baja. La madre no trabaja y atribuye as causas de sus desgracias a la hija. Finalmente, el panorama escolar no es muy alentador, puesto que la joven no consigue aprobar ninguna asignatura.

Dado este caso, debemos tener claro que tipo de intervención se realizaría con ella, en función de cómo potenciar su resiliencia. Con este entorno, posiblemente la joven no mostrará una autoestima muy elevada (factor de riesgo interno) y la red de apoyo familiar está muy quebrada (factor de riesgo externo). Así pues, deberemos indagar en los factores de protección que pueda tener, como por ejemplo as redes de apoyo escolares (factores de protección externos), como amigos o profesores que le den esperanza o puedan servir de modelo en ella, así como que estilo de personalidad tiene esta joven para potenciar sus capacidades (factor de protección interno). De esta manera, se consigue buscar el equilibro do oxímoron y se podrá empezar a trabajar la resiliencia da persona.

Finalmente, señalar la importancia de trabajar la resiliencia en los adolescentes de hoy en día puesto que una baja resiliencia puede llegar a producir en la edad adulta una peor salud física y mental, una peor proyección laboral y económica, y una mayor probabilidad de verse implicados en actuaciones criminales, en comparación con los adultos que presentaban una elevada resiliencia cuando eran adolescentes.

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