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14 de Enero de 2022, Ángel Daniel Elizalde

Humanizando la salud mental con, Ángel Reverol

Egresado de la Maestría el Psicología Clínica y de la Salud de la Universidad ISEP, Ángel Reverol destaca que humanizar la depresión pasa por empatizar, ayudar, escuchar y respetar las emociones humanas, sin juicio ni valoración

En conversación con el psicólogo clínico Ángel Reverol, egresado de la Maestría en Psicología Clínica y de la Salud de la Universidad ISEP, se destacó la importancia de humanizar la salud mental y apoyar a quienes padecen de depresión. 

Reverol inició su participación, disponible en la cuenta instagram en la Universidad ISEP, indicando que las personas suelen asociar la depresión a algo externo. Pero no necesariamente es así. “Asociamos la depresión a que estoy deprimido o está deprimido porque le paso algo, pero no siempre es así”. La depresión ocurre también por situaciones de desequilibrio hormonal, por un cambio importante en los procesos cerebrales. 

En este sentido, llamó la atención sobre el entendimiento de que se trata de una enfermedad. Es decir, el cuerpo, específicamente el cerebro está enfermo. “Es un órgano que está desequilibrado a nivel de neurotransmisores, que genera sintomatología física, el cuerpo duele. Nos sentimos mal no solo del alma, sino del cuerpo”, precisó en su charla virtual. 

La depresión genera un malestar significativo y notorio en las personas, un cambio que los otros logran ver, pero es común que esos otros busquen esa conducta, pero no busquen apoyar. “Hay que apoyar y escuchar”, dijo sobre la necesidad de comprender los procesos emocionales de las personas. 

Es decir, la comunicación como herramienta fundamental para conectar, reconocer, aceptar y tratar la depresión, enfermedad que “se caracteriza por no tener placer por nada, lo que me daba placer ya no me da placer, a un punto en el que ni siquiera tus hijos son placenteros. Todo te irrita, te molesta, te fatiga”. 

Depresión y ansiedad 

Con frecuencia, señaló el psicólogo, la depresión se asemeja a la ansiedad. Sin embargo, ambas suelen convivir en la persona deprimida: “Hay que saber cuando es depresión ansiosa o ansiedad depresiva”. De hecho, alertó que cuando la ansiedad no es bien atendida, entonces se puede estar en riesgo de depresión. 

Ante la pregunta sobre ¿Cómo diferenciar el cansancio mental con una depresión? Reverol indicó que no es lo mismo y el rasgo diferenciador es el tiempo. “Cuando alguien se siente cansado, genuinamente se vale descansar, soltar, se vale. Háganlo porque es positivo, pero si la persona pasa más de dos semanas, tres semanas con el mismo cansancio, sin un esfuerzo aparente, estamos frente a un patrón que nos indica que podría existir un proceso depresivo”.  

Sin duda, la situación actual ha afectado a las personas en su salud mental. Lo desconocido, el aislamiento, la depresión exógena ha alterado las emociones humanas en un contexto global de pandemia. Perder un familiar puede causar una depresión y en situaciones de esa complejidad es recomendable la ayuda psicológica que nos facilite el manejo emocional y  la reconexión con la vida, ahora sin esa persona. 

Para Reverol algunas maneras de evitar la depresión generada por un burnout, el aislamiento y la crisis sanitaria es recurrir a la red de apoyo, aceptar la situación, alimentarse bien, hidratarse bien, buscar espacios saludables con la familia, hacer actividades con la familia desde la construcción, dejar la tecnologia al lado porque es adictiva y luego de dos años en confinamiento viendo siempre la pantalla, se podría generar un daño neurológico y crear proceso adictivo a la tecnología. 

El psicólogo clínico, egresado de la Universidad ISEP y cuya doble titulación oficial le ha permitido ejercer en países de América Latina (México y Venezuela), insistió que hablar de humanización de la depresión no es lo mismo que normalizar la depresión. “Humanizar es exponer la ayuda, buscar la ayuda que necesito para poder estar bien conmigo, y luego poder estar bien con los otros”. 

Reverol: “no rompernos para completar al otro”

Respecto a la relación de la depresión y el Burnout, el psicólogo invitó a evitar la sobrecarga de trabajo. “Es importante revisar si nos gusta ese trabajo que hacemos. Es importante entenderlo y la sobrecarga siempre va a generar de alguna manera, ese quiebre emocional donde vamos a poder lastimarnos”. 

Al respecto, reflexionó sobre la importancia de “no rompernos para completar al otro”. Sea el otro la pareja, la familia, la organización. “Hay que cuidarnos, no rompernos para completar otra cosa porque se corre el peligro de dejar de ser tú y convertirte en una dinámica laboral, social o una relación tóxica”. 

Superar la depresión demanda de la persona un compromiso con su humanidad y una revisión y conexión consigo mismo que puede iniciar por ser honestos, saber lo que quiere y darse cuenta y preguntarse qué estoy haciendo y por qué lo estoy haciendo, es dejar de ser autómatas, reflexionó el especialista. 

El cerebro y la depresión 

El cerebro es el órgano que se afecta cuando una persona está deprimida y entender cómo y por qué esto ocurre ayuda a comprender que la depresión en realidad tiene múltiples influencias: genéticas, químicas, biológicas y sociales. 

Reverol explicó que es la serotonina la responsable de los procesos ansiosos y depresivos. “Cuando está muy elevada es cuando se generan procesos ansiosos, esa serotonina elevada es la que genera el pensamiento de preocupación, la preocupación porque todo está puesto en el futuro”. 

El desequilibrio de la serotonina “afecta mucho el lóbulo frontal donde tenemos cuatro áreas: el juicio, la toma de decisiones, el establecimiento de prioridades y el control de impulsos. Caso contrario es la depresión. Hay ausencia de serotonina a nivel de neurotransmisores y empieza la inhibición emocional”, destacó en su intervención. 

El psicólogo además de destacar la ayuda profesional psicológica o psiquiátrica, también remarcó la importancia de la farmacología. “Sabemos que no siempre se tiene que medicar, pero hay momentos en que sí. La farmacoterapia es fundamental porque para eso existen inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina. Los antidepresivos ayudarán a sentirse mejor y a tomar decisiones más correctas en la vida”. Pero su administración siempre debe realizarse bajo supervisión médica.

 

La humanización de la depresión es apoyo y empatía

A una persona con depresión, puntualizó el psicólogo se le ayuda “con empatía, acompañándola, dándole apoyo. No se trata de forzar a la persona, pero si llamarle a alerta: te noto distinto, estoy contigo, podríamos buscar ayuda emocional, acá estoy contigo. La escucha de corazón es lo más bonito que podemos hacer por ese paciente. Sin juzgarlo, sin criticar. Ser respetuoso con la emocionalidad y como se siente cada persona, identificar qué puede estar pasando y escuchar genuinamente. El acompañamiento es fundamental hasta que diga necesito ayuda, vamos por ayuda”. 

El psicólogo remarcó la influencia de la genética en la depresión y ante la alta incidencia de la depresión en los adolescentes, dijo que a partir de los 7 años se puede llevar a un niño al psicólogo y se pueden tomar en cuenta algunos rasgos que advierten de un proceso depresivo. Alertó que en la adolescencia la depresión se disfraza de adicción. Ese podría ser el primer disparador alerta de la familia de los adolescentes, el segundo es el aislamiento. 

Reverol cerró la conversación con la reflexión sobre la necesidad de que las personas se conecten consigo mismas, identifiquen sus emociones y conductas, y busquen una red de apoyo, una ayuda genuina que les permita atender y superar la depresión, ocuparse de su salud mental. 

“Humanizar la depresión es también aceptar lo que somos como seres humanos, que nuestro cerebro es un órgano y como órgano se puede enfermar. Humanizar la depresión es abrazar nuestro propósito”.